“Imposible pero real”, Jorge Lozano

Ha fallecido Mario Perniola, formado en Turín, como Vattimo y Eco, con Luigi Pareyson, representante en Italia de una teoría estética diferente a la hegemónica de Croce. Estetólogo de gran relevancia ha sido traducido en tantos idiomas, incluido el danés y el japonés. Intervino en el mayo del 68 con los situacionistas. Si su compañero Guy Debord, “doctor en nada”, escribió La sociedad del espectáculo, Mario Perniola escribiría La sociedad de los simulacros acuñando conceptos como el “espectador-cosa”.

Gran conocedor de la cultura española, era un atento lector de Ortega, de Bergamín, de María Zambrano, de Zubiri, de Jorge Santayana, y siempre, por supuesto, de Gracián, explotando al máximo su concepto de “despejo”. Algunos felices conceptos suyos han permitido una mayor clarividencia en la descripción de la sociedad actual, como “ritos sin mitos”, con el que caracterizó a movimientos y situaciones contemporáneas, la Movida incluida. O la definición de “tránsito”, que va de lo mismo a lo mismo, a diferencia de “viaje”, que tiene origen y meta.

De Walter Benjamin retomó la caracterización que diera para la moda: “el sex-appeal de lo inorgánico”, que le sirvió de título para uno de sus libros y para ocuparse del disgusto, no tanto como oposición al gusto –categoría fundamental en la estética del Setecientos—, sino, siguiendo la estela de Nietzsche, para ver el buen gusto como objeto del disgusto. Acepción que alarga para poner el foco en lo políticamente correcto del victimismo según el cual “quien se lamenta pretende vencer afirmando la propia diferencia, que consiste en el sufrimiento”.

Atento a la experiencia de lo real, destacaría el ensayo El arte y su sombra, donde sostenía que la premisa del realismo actual “es el desgaste de todas las coordenadas teóricas y críticas sobre las que se basa el arte contemporáneo”. Ahora, cuando la burbuja especulativa de ese mundo ha explotado finalmente, se abre ante nosotros, dice, un horizonte artístico ilimitado, donde cualquier cosa, orgánica o inorgánica, real o virtual, realizada o solamente pensada puede ser calificada como arte. Las fronteras del arte “se han expandido hasta el punto de poder incluir casi cualquier cosa, lo que es lo mismo que decir ninguna”, se lee en el reciente El arte expandido (2016).

Puede sorprender que en la descripción a la situación actual, en cambio, hable de “giro académico en el arte”. No hay arte sin estrategia teórica y usando como prueba documental la famosa Bienal de Venecia del 2015 “All the world ́s futures”, dirigida por Okwui Enwezor, encuentra que la mayoría de los artistas que intervinieron tenían titulación académica y son, en definitiva, personas cultas, respondiendo así a la eterna pregunta: ¿quién es artista?

No creo que se enfadara si calificara a Mario Perniola de historiador del presente. Mayo del 68, caída del Muro de Berlín (1989) y 11-S (Twin Towers) han sido definidos por él, citando a su querido Bataille, como imposibles pero reales. Expresión “imposible pero real” que supone una fractura en la experiencia misma del presente.

Jorge Lozano

Texto en homenaje a Mario Perniola aparecido en el diario El País el día 15 de enero de 2018.

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