VIDEO> Jornada Internacional “Lotman y la historia del presente”

El pasado 29 y 30 de octubre, con motivo del 25 aniversario del fallecimiento de Yuri M. Lotman y de la publicación de Cultura y explosión, celebramos la Jornada Internacional ‘Lotman y la historia del presente’ en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. En primer lugar intervinieron Miguel Martín, miembro del Grupo de Estudios de Semiótica de la Cultura, vocal de la Asociación Española de Semiótica y coordinador de esta actividad; y Ainara Miguel, secretaria de la Asociación Española de Semiótica, quien anunció que el próximo Congreso de la AES tendrá lugar en Bilbao los días 13, 14 y 15 de noviembre de 2019 y se titulará ‘El otro, el mismo. Figuras y discursos de la alteridad’.

A continuación, tomó la palabra Jorge Lozano, director del Grupo de Estudios de Semiótica de la Cultura y presidente de la Asociación Ibérica de Semiótica. En su intervención reivindicó la figura de Lotman como semiólogo atento a la conversación entre semiótica e historia y, por tanto, preocupado por la historia del presente; y recordó que, en términos lotmanianos, el presente, lejos de considerarse una declinación temporal, debería asociarse con los fenómenos de la aparición, la presencia y la explosión. En ese sentido, el concepto “presente” no se opondría a “pasado”, sino a lo que está ausente. Tras esta breve introducción, pasó a la lectura de su conferencia en la que defendió que entre el pensamiento de Lotman preocupado por la estructura del texto artístico y el pensamiento de Lotman preocupado por el dinamismo de la cultura hay una continuidad. Mientras en el primer caso, su atención se dirige al fenómeno de la entropía como generador de nueva información dentro de un texto; en el segundo caso, su mirada se orienta al fenómeno de la explosión como generador de nuevos sentidos dentro de una determinada esfera cultural. También recordó que para Lotman la comunicación no podía entenderse como una simple transmisión de información, sino como un proceso de traducción; y que los procesos explosivos, además de marcar una ruptura con el momento anterior, eran un potente mecanismo de resemantización de la memoria.

Tras la conferencia de Jorge Lozano, tuvo lugar la mesa del Grupo de Estudios de Semiótica de la Cultura. Rayco González presentó una ponencia sobre la plantación en Apocalypse Now Redux, un género que, como la picaresca, ha tomado forma a través de diferentes textos y que en el caso de esta película se integra dentro de una historia sobre la guerra de Vietnam. A continuación, Oscar Gómez analizó el fenómeno de la fama desde la perspectiva de las reglas y usos de nuestra actual semiosfera mediática, una semiosfera donde la figura de la “celebrity” ha adquirido una gran significación. Por último, Miguel Martín presentó una comunicación sobre cómo ISIS instruye a sus “lobos solitarios” a través de su propaganda e identificó el comportamiento imprevisible de estos sujetos con la figura del “loco” de Lotman.

Por la tarde intervinieron los semiólogos Gianfranco Marrone y Tarcisio Lancioni. Gianfranco Marrone comenzó recordando que para la semiótica el término “texto” engloba diferentes sistemas sígnicos, tales como una obra literaria o un cuadro. Asimismo, siguiendo a Lotman, afirmó que la cultura ha de ser considerada como un texto organizado de manera compleja que se estructura como un conjunto de textos dentro de textos. En conjunto, las diferentes manifestaciones textuales que conforman una cultura permiten la descripción de la misma y sirven, a su vez, para modelizar el mundo. En ese sentido, defendió que todo lo que queda fuera del texto no se considera significativo para la semiótica: tanto el referente externo como la realidad extralingüística no son útiles para explicar cómo un determinado discurso es capaz de significar. Lo verdaderamente importante es atender a cómo se organiza internamente un texto, pues de ello depende la articulación del sentido.

Tarcisio Lancioni, por su parte, centro su intervención en el problema sobre cómo documentar el presente. Normalmente se tiende a considerar que lo que se documenta tiene una relación de correspondencia con realidad externa al texto. Sin embargo, para la semiótica, tal y como sostuvo Lancioni, aquello que se documenta, al igual que la verdad en un discurso, es un objeto construido. En relación con lo anterior, presentó como ejemplos dos documentales de Flaherty: Nanook y Moana. En ambos casos, el objetivo es documentar la alteridad y el resultado es una construcción artificial de la vida cotidiana de dos tipos de sociedades que se presentan como primitivas. En ese punto, Lancioni aclaró que la primitividad no existe como tal, sino que es un concepto inventado por parte de los antropólogos. Una cultura, como diría Lotman, no se construye de forma aislada, sino en confrontación con la alteridad y cuando se pretende documentar lo diferente siempre se hace a partir de las categorías conceptuales que forman parte de la memoria no hereditaria de la colectividad a la que se pertenece.

Las jornadas concluyeron con dos mesas integradas por seis jóvenes investigadores que a través de sus respectivos trabajos demostraron que la mirada semiótica se puede orientar hacia diferentes objetos textuales, tales como un museo, un modo de vestir, el fenómeno nacionalista en Ucrania, el manga, un perfume como el de Chanel nº5 o un estilo de vida como el de las “moga” en Japón. Todos ellos objetos del presente pertenecientes a diferentes estratos de nuestra cultura que nos permiten estudiar el universo semiótico en el que estamos inmersos, un universo penetrable, dinámico y sujeto a múltiples cambios y mutaciones, tal y como sostenía Yuri Lotman.

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