WikiLeaks en La Jornada (México)

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A principios de 2011 Wikileaks entregó a La Jornada, en exclusiva en México, los cables diplomáticos estadunidenses relacionados con México, que forman parte de la filtración de documentos clasificados de Estados Unidos más grande de la historia. Este diario recibió 2 mil 995 despachos del Departamento de Estado, la mayoría de los últimos cinco años, de un total de 250 mil que unos meses antes había entregado a cinco medios impresos en Europa y Estados Unidos. Los cables que este diario tiene ofrecen una ventana única a la relación oficial entre Estados Unidos y México.

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En el libro México en WikiLeaks. WikiLeaks en La Jornada (Pedro Miguel, coord.) se reúnen todos los reportajes, artículos y columnas publicados en el diario entre el 11 de febrero de 2011 hasta el 24 de agosto del 2012. Aquí reproducimos el texto que inauguraba y anunciaba todas las revelaciones. Para más información,  en este enlace podrán acceder a la página que el diario creó para la difusión de los cables.

Los trasfondos del poder, a la luz

Publicado el: 10 de febrero de 2011

Sunshine Press Productions, que preside Julian Assange, fundador de Wikileaks, entregó a La Jornada un archivo que contiene cerca de tres mil despachos elaborados por personal diplomático estadounidense, en los que se abordan asuntos políticos, económicos y de seguridad pública de nuestro país. Ese acervo documental reviste, en conjunto, un interés público fundamental, en la medida en que constituye una ventana al fondo y al tono de la relación bilateral entre México y Estados Unidos, el vínculo más importante, el más conflictivo y el más definitorio de la nación con el exterior.

Este diario considera que la difusión de la verdad y el derecho de la ciudadanía a la información es un factor irrenunciable de legalidad, normalidad democrática, rendición de cuentas y soberanía nacional, además de una obligación básica del ejercicio periodístico. Con esa convicción, La Jornada ha emprendido una tarea de lectura, sistematización y elaboración periodística de los datos contenidos en la información recibida –unas ocho mil páginas de texto–, con el propósito de dar a conocer a la sociedad hechos, dichos y puntos de vista que resultan fundamentales para la comprensión del acontecer nacional y para el ejercicio de los derechos ciudadanos.

La tarea requiere, ciertamente, de responsabilidad y profesionalismo. Las consideraciones básicas en la edición de la información han sido, en este espíritu, apegarse a citar fielmente lo que se consigna en los cables, deslindar los hechos relevantes de los que no lo son y evitar la divulgación de nombres que pudiera constituir un riesgo a la integridad y a la seguridad de ciudadanos privados, personas indefensas y empleados públicos de baja jerarquía que son mencionados en los textos.

A partir de esta fecha, La Jornada entrega a su público los resultados de este empeño. En forma simultánea a la publicación en estas páginas de las notas elaboradas a partir de los cables, éstos irán siendo liberados y colocados a la consulta del público en los sitios de Wikileaks en Internet. El doble compromiso de no alterar el contenido de los documentos y de preservar la identidad de personas que pudieran correr peligro rige para ambas partes.

Es pertinente reiterar, por último, la convicción de que la ciudadanía tiene el derecho de conocer los trasfondos del poder público y que el deber de contarla es parte sustancial de todo ejercicio periodístico profesional y ético.

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